El daño se considera culpa propia si usted mismo lo causó, ya sea por acción u omisión .
Esto puede consciente o inconscientemente . El factor decisivo es si incumplió el deber de cuidado que se espera en la vida cotidiana.
Ejemplos típicos:
Dejas una vela encendida sin vigilancia → fuego → tu propia culpa.
Olvidas cerrar la ventana antes de una tormenta → daño por agua → tu propia culpa.
Conduces tu bicicleta eléctrica sobre hielo negro y te caes → lesiones personales → tu propia culpa.
Aquí es donde entra en juego la diferencia entre estándar y premium :
👉 Tarifas estándar:
Reducen o niegan beneficios en casos de daños autoinfligidos, especialmente en casos de negligencia grave .
👉 Tarifas premium:
renuncian a esta objeción y pagan incluso si usted mismo ha cometido un error, siempre que no haya habido intención.
Esto significa que
un concepto premium también te protege de ti mismo , y en realidad, esa es la protección más importante de todas, ya que la mayoría de los daños no son causados por factores externos , sino por el comportamiento humano .
Conclusión:
Cometer errores es humano; a todos nos pasa.
te penaliza o te protege .
Por eso, las pólizas integrales que eximen la cláusula de negligencia grave no son un lujo , sino una gestión de riesgos eficaz.